Proyectos / 2026
Hacienda Santa Elena
Paraje Cerrico y Coloraos, Abanilla, Murcia, España
Hotel boutique · Centro de convenciones · Complejo turístico-rural · En proyecto
01 / 01Infografía de proyecto
Hacienda Santa Elena plantea la implantación de un complejo turístico-rural y de eventos integrado en una finca agrícola de Abanilla, concebido como una actuación unitaria formada por un hotel boutique, un centro de convenciones, una capilla, una garita de control de acceso y una extensa ordenación de espacios exteriores vinculados al paisaje.
La propuesta parte de una finca de 58.322 m² dedicada principalmente al cultivo de cítricos y establece como criterio fundamental mantener la lectura agrícola del territorio. Las nuevas edificaciones no se plantean como objetos aislados, sino como piezas de un mismo sistema de patios, bancales, jardines, caminos, terrazas y zonas de estancia capaz de relacionar arquitectura y paisaje.
El conjunto se desarrolla mediante edificaciones de baja altura, con una presencia contenida sobre el terreno y una arquitectura inspirada en tipologías mediterráneas tradicionales. Tanto el hotel como el centro de convenciones se organizan alrededor de grandes patios o atrios centrales, reinterpretando la casa patio y la villa romana como mecanismos capaces de generar sombra, iluminación natural, ventilación y espacios protegidos frente a las condiciones climáticas del entorno.
El Hotel Hacienda Santa Elena se concibe como un establecimiento boutique de escala reducida, formado por 8 unidades habitacionales y 16 plazas de alojamiento. Las habitaciones se disponen en dos cuerpos laterales alrededor del atrio, mientras que recepción, restaurante, cafetería y zonas comunes completan la planta principal. La planta semisótano concentra cocinas, instalaciones, almacenes y dependencias de servicio, permitiendo liberar las zonas superiores para los espacios de uso público y alojamiento.
El Centro de Convenciones reproduce esta misma lógica de organización en torno a un gran espacio central. Su programa incorpora una sala principal para conferencias y actos colectivos, cuatro salas de reunión modulables, espacios de trabajo y relación, recepción, cafetería y terrazas exteriores. El semisótano alberga las áreas técnicas, cocinas, almacenes y servicios necesarios para permitir el funcionamiento independiente o simultáneo de los distintos espacios.
Más que plantear un gran edificio congresual, el proyecto apuesta por una escala controlada y flexible, capaz de acoger reuniones profesionales, jornadas, presentaciones, actividades formativas, eventos corporativos y celebraciones privadas sin perder la relación directa con el paisaje agrícola.
Entre ambas edificaciones principales se sitúa una capilla de 59,95 m², concebida como pieza complementaria para ceremonias y actos privados vinculados al complejo. Su posición intermedia refuerza la relación entre hotel, centro de convenciones y espacios exteriores, manteniendo una escala deliberadamente contenida y subordinada al conjunto.
Junto al acceso principal se incorpora una garita de seguridad de 16,77 m², vinculada a la denominada puerta de los olivos y al camino de entrada. Su función es controlar accesos, orientar a los usuarios y gestionar los movimientos de vehículos y visitantes sin adquirir una presencia arquitectónica autónoma.
La arquitectura utiliza una paleta material vinculada al paisaje rural: fachadas de acabado mineral, tonos terrosos y ocres, cubiertas inclinadas de teja cerámica, madera y materiales pétreos. Las soluciones constructivas tradicionales se reinterpretan incorporando prestaciones contemporáneas, evitando que la nueva implantación adquiera una imagen ajena al territorio.
La ordenación exterior constituye una parte esencial del proyecto. Se mantienen y recuperan cultivos existentes y se incorporan jardines, bancales, recorridos peatonales, miradores, terrazas, pérgolas y espacios de estancia que construyen la transición entre las edificaciones y la finca. Se priorizan pavimentos permeables o de bajo impacto, vegetación adaptada al clima y una iluminación exterior contenida para reducir la transformación visual del paisaje.
Hacienda Santa Elena se plantea así como una arquitectura donde alojamiento, encuentro, paisaje y actividad agrícola forman parte de una misma experiencia. La baja altura, la fragmentación volumétrica, los patios interiores y la continuidad entre espacios construidos y exteriores permiten insertar un programa de cierta complejidad sin perder la escala ni el carácter rural del lugar.
El proyecto busca que el conjunto sea percibido no como una urbanización dentro del campo, sino como una nueva pieza vinculada a la estructura de la finca, capaz de combinar turismo, eventos y paisaje dentro de una arquitectura mediterránea contemporánea.
CRÉDITOS
Patricia Escámez Bordy, Juan Manuel García Rodríguez, Juan García Indiano y Luis González Torres